Muchos siglos antes que la medicina se desarrollara en el sentido de descubrir importantes formas de tratamiento para nuestra salud, como por ejemplo los antibióticos; el hombre se las ingenió para ocuparse de las condiciones de malestar como lo es el dolor y a falta de grandes descubrimientos y médicos, se benefició de los remedios caseros. Para toda clase de enfermedades existían y existen hoy toda una gran variedad de plantas que surten sus efectos para calmar una indigestión, aligerar un dolor de cabeza, inducir un sueño tranquilo y hasta calmar el estrés, que ya sabemos por aquellos siglos no se conocía o quizá ni sufrían del estrés, enfermedad de nuestra modernidad.
Los remedios caseros siguen siendo una gran opción para tratar síntomas leves de algunas enfermedades, y aún para problemas de estética como el acné o las manchas causas por la exposición al sol o las manchas de la vejez. Lo mejor es que son efectivos y de bajo costo, y pueden tratar como hemos dicho condiciones leves de salud, porque lógicamente si luego de utilizarlas por un tiempo, un dolor estomacal o un mareo persiste, la consulta médica es la decisión más acertada.